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Adriana Dorantes tiene alma en sus manos, construye con sutil espasmo las formas entre doblez, estría y contorno.

Sus esculturas cerámicas son sueños poéticos de gracia y furor. No se detiene el ojo para un detalle, son todas orgánicas, vividas, armoniosas y poderosa mente humanas.

Su impecable trabajo llega no sólo al corazón desde su don creativo, su obra nos llena porque está realizada con el temperamento de un artista que ha recurrido al oficio una y otra vez, su escultura está realizada sin improvisación alguna pues su ingeniería táctil crea un universo al contacto de la materia y la magia del fuego. Así son sus cómplices de óxidos y volumétrica forma sensual.

Adriana Dorantes teje emociones para deleite de quienes gozamos su creación día día.

Sandra Carvajal.